YO TENGO UN PAPÁ

Keren Flórez Ayala
July 21, 2016
Spanish
Nunca antes había experimentado algo así. Yo solía pensar en lo que mis papás me habían hecho, pero no quería odiarlos, quería perdonarlos y amarlos. Ahora tenía paz.

Mi mamá casi no nos hablaba. No recuerdo que nos haya cantado una canción,ni que nos haya contado una historia a la hora de dormir. Ella se enojaba muy rápido y nosotras no sabíamos qué hacer cuando eso ocurría. De todas formas,éramos felices.

A mí me gustaba jugar con carros porque prefería los juegos de niños a las muñecas. El tiempo lo pasaba entre jugando,estudiando y cocinando. Mis papás estaban juntos y eso me hacía feliz. Yo creía que todo estaba bien,que mi infancia era normal.

Tengo dos hermanas,yo soy la del medio. Cuando tenía 10 años no sé por qué mi mamá empezó a maltratarnos,a golpearnos. A nosotras nos tocaba salir a pedir ayuda a los vecinos,pero nadie nos ayudaba. Mi hermana mayor,que estaba en secundaria,era la que nos defendía,ella se enfrentaba con mi mamá.

Creo que las cosas empeoraron cuando mi mamá se dio cuenta de que mi papá tenía una amante. Las peleas y los gritos se hicieron cada vez más fuertes. Yo tenía miedo de que él se fuera de la casa y no volviera. Yo amaba salir a pasear con papá,era muy divertido. Pero él se fue a otra ciudad. Y mi mamá,días después,también se fue de casa. Solo quedamos Jessica,Dalia y yo.

Mi hermana era algo así como nuestra esperanza,ella era fuerte y siempre nos animaba a seguir adelante. Sin embargo,tenía un novio y salía con él casi todo el día. Ya no la veíamos en la casa y terminó yéndose con él.

Entonces,me quedé sola con mi hermana Dalia. Durante dos meses vivimos en esa casa tratando de rebuscarnos la comida con vecinos o con una amiga a la que íbamos cuando teníamos hambre. Fueron tiempos muy difíciles,pero ahora entiendo que solo la gracia de Dios fue la que nos sostuvo.

Una vecina se dio cuenta de la situación en la que vivíamos y llamó a la Policía. Nosotras no teníamos opción. Ellos decidieron enviarnos a una Casa Hogar,y ahí fue cuando conocí a Dios.

Yo me di cuenta que en ese lugar había una hermana que siempre estaba feliz.  

Un día le pregunté:

-Señora,¿cómo hace para estar siempre tan feliz?

-Tengo a Jesús en el corazón,me dijo.

-¡Pues yo quiero tener a Jesús!-le contesté.

Ese día me sentí muy amada por Dios. Nunca antes había experimentado algo así. Yo solía pensar en lo que mis papás me habían hecho,pero no quería odiarlos,quería perdonarlos y amarlos. Ahora tenía paz.

Yo nunca pensé que estaría en una Casa Hogar. A veces,cuando camino,pienso en mi vida cuando era una niña y veo mi vida ahora y es algo increíble,mi vida ha tenido un cambio radical. Hoy tengo la oportunidad de prepararme en un Seminario Bíblico porque quiero servir al Señor. Si Dios no me hubiera visto,creo que tendría muchos hijos,o estaría en la calle pidiendo comida. Ahora puedo vivir en el amor de Dios y las personas de la Casa Hogar fueron claves para que pudiera conocer de él.

Si me preguntaran quién es Dios,no tardaría en responder que es mi Padre. De hecho,hoy puedo decir confiadamente que Él es mi Papá y es suficiente para mí. Cuando entendí que soy su hija amada,entendí que estoy segura en Cristo y que mi identidad no lleva un apellido de este mundo,sino uno eterno.

Keren Flórez Es ex-alumna del seminario bíblico Rio Grande. Tiene un diplomado en estudios bíblicos por dos años. Actualmente se encuentra sirviendo a la iglesia de Cristo en Rio Negro, Colombia.