Sobre la tipología
Por Joshua Valdez
MDiv de Bob Jones University; pastor principal en Higher Ground Church, Farmington, Nuevo México.
Fue en el Teriyaki Chicken Combo, sobre un lecho de arroz humeante y pollo caliente con glaseado dulce, donde descubrí la tipología. Tenía doce años, hambre y estaba leyendo un tratado de Chick que había cogido en algún sitio. Mientras contemplaba una ilustración del tabernáculo, el padre de mi amigo se sentó y me dijo: “Eso es un tipo de Cristo”.
“¿Qué?”, respondí.
“El tabernáculo…es un símbolo de Cristo”.

A continuación, explicó que los tipos eran personas y cosas del Antiguo Testamento que apuntaban a Cristo. Enumeró diferentes personas y lugares. Habló del sistema de sacrificios y de cómo Jesús lo cumplió todo.
Mi pastor me había enseñado que el sistema de sacrificios apuntaba hacia Cristo, pero nunca había oído hablar de este lenguaje de los tipos. Mientras le escuchaba, me sentía intrigado y confundido. Lo que comprendí aquella noche es que el Antiguo Testamento es mucho más interesante de lo que jamás hubiera podido imaginar.
Vine por teriyaki, pero lo que obtuve fue tipología.
Definición de la tipología
Lo que en las versiones en inglés se traduce como “tipo” proviene del griego τύπος (typos). Typos significa “una marca producida como resultado de un golpe o una presión, marca, huella”.[1] También puede significar “un arquetipo que sirve de modelo, tipo o patrón”.[2]
Typos aparece quince veces en el Nuevo Testamento. Pablo identifica a Adán como un tipo de aquel que había de venir, es decir, Cristo (Ro 5:14). El Éxodo y la provisión de Dios para Israel se describen como un ejemplo que debemos seguir (1 Co 10:6). Tomás declaró que no creería en el Cristo resucitado a menos que viera las marcas de los clavos en su cuerpo (Jn 20:25). Aunque no utiliza la palabra exacta, typos, el autor de la Carta a los Hebreos lo ilustra conceptualmente cuando escribe que “la ley solo tiene la sombra de los bienes futuros y no la forma misma de las cosas” (He 10:1). Estos ejemplos revelan que un tipo es algo que nos orienta hacia una realidad mayor. Algunas definiciones de los estudiosos de la Biblia nos ayudarán a completar el panorama.
Vern Poythress escribe: “La tipología es el estudio de los tipos. Este estudio forma parte de la materia más amplia de los principios para interpretar la Biblia. ¿Y qué es un tipo? A grandes rasgos, un tipo es un símbolo diseñado especialmente por Dios para apuntar hacia un cumplimiento”.[3] James Hamilton afirma: “La tipología es una correspondencia histórica y una progresión en el significado, ordenadas por Dios y previstas por el autor, entre personas, acontecimientos e instituciones a lo largo de la historia de la salvación de la Biblia”.[4]
Michael V. P. Barrett ofrece esta útil definición: “El tipo y el antitipo deben definirse conjuntamente. Un tipo es una lección objetiva, un símbolo, que presagia o predice la realización o el cumplimiento real y futuro de la verdad representada. Por eso me gusta definir un tipo simplemente como una ‘profecía por medio de figuras’. Un antitipo es la realización futura a la que apunta el tipo; es el cumplimiento de la profecía por medio de figuras. Los tipos son analogías divinamente inspiradas cuyos puntos destacados no solo se corresponden con la realidad —el antitipo—, sino que también la predicen; el antitipo es el tema principal de la revelación…la tipología no es simplemente una técnica de interpretación impuesta arbitrariamente a un texto para dotarlo de relevancia cristiana; por el contrario, es una parte integral y divinamente prevista de la revelación”.[5]
Fundamentalmente, un tipo es una persona, un lugar, un acontecimiento o una cosa que representa, señala y culmina en Jesucristo. La tipología es el estudio de los tipos.
Representación de la tipología
A la hora de identificar los tipos, nos topamos inmediatamente con un problema. No existe consenso entre los estudiosos de la Biblia en cuanto al reconocimiento de los tipos. Incluso los estudiosos que comparten el mismo enfoque hermenéutico e imparten clases en el mismo seminario discrepan sobre tipos concretos.[6]
Aunque un análisis exhaustivo de los tipos excede el alcance de este artículo, conviene hacer una breve mención a los tipos más reconocidos.[7]
Persona
A Adán se le considera un tipo de Cristo (Ro 5:14). Mientras que Adán trajo el pecado y la muerte al mundo (Ro 5:12-13), Cristo trae la justicia y la vida al mundo (Ro 5:15-21).
Lugar
Un elemento fundamental de la identidad religiosa de Israel era el Tabernáculo y, más tarde, el Templo. Allí, Dios moraba con su pueblo (Éx 25:8), se ofrecían sacrificios por el pecado (Lv 4-6) y el Sumo Sacerdote intercedía por su pueblo (Lv 16). En su encarnación, Juan afirmó que Jesús habitó (skēnoō: plantó su tienda o “tabernaculó”) entre nosotros (Jn 1:14). En Jesús está toda la plenitud de Dios (Col 2:9), quien es la presencia de Dios (Mt 1:22-23); él es el sacrificio (He 9:11-12; 26-28; 10:10-14), y es el Sumo Sacerdote por medio del cual tenemos acceso a Dios (Jn 14:6; He 4:4-16; 10:19-22).
Evento
La Pascua consistía en el sacrificio de un cordero sin mancha, cuya sangre se untaba en los postes de las puertas de las casas, lo que hacía que quienes se encontraban en su interior fueran perdonados del juicio de Dios y redimidos de la esclavitud (Éx 12). Jesús es el Cordero pascual inmaculado (Jn 19:36; 1 P 1:19; 1 Co 5:7) que fue sacrificado al mismo tiempo que se sacrificaban los corderos de la Pascua (Jn 19:14).
Cosa
El pueblo de Dios pecó y fue castigado con serpientes mortíferas. Dios ordenó a Moisés que construyera una serpiente de bronce y la colocara en una asta. Cualquiera que la mirara se salvaría y viviría (Nm 21:4-9). Jesús le dijo a Nicodemo: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en Él vida eterna” (Jn 3:14-15).
En cada una de estas representaciones, queda confirmada la definición de Barrett de “profecía por medio de figuras”. Cada tipo representa a Cristo y prepara el terreno para su cumplimiento definitivo. Llegados a este punto, es necesario hacer una aclaración importante: el reconocimiento de los tipos no justifica una interpretación tipológica.
Tipología distorsionada
Hay quien acusa erróneamente a los dispensacionalistas de rechazar los tipos y la tipología. Aunque difieren en cuanto a la identificación y la metodología, los dispensacionalistas siempre han empleado la tipología, unos con mayor precisión que otros.[8] Lo que rechazan los dispensacionalistas es la interpretación tipológica. En su respuesta a la afirmación de James Hamilton de que el dispensacionalismo impide a las personas ver la tipología, Michael Vlach aclara: “El dispensacionalismo reconoce los tipos en las Escrituras. Ciertas entidades del Antiguo Testamento prefiguran o apuntan a realidades más elevadas del Nuevo Testamento. Lo vemos en Adán y Jesús, David y Jesús, el Pacto mosaico y el Nuevo Pacto, las fiestas de Israel y Jesús, y en muchos otros casos. Por lo tanto, los tipos y el estudio de los tipos (es decir, la tipología) son temas legítimos de estudio. El dispensacionalismo afirma la importancia de los tipos y su significado. Estos revelan la mano de Dios a medida que Él actúa providencialmente en la historia. A través de ellos, también vemos patrones y conexiones importantes en la Biblia”.[9]
A continuación, explica: “Aunque reconoce los tipos en las Escrituras, el dispensacionalismo rechaza la interpretación tipológica. La interpretación tipológica es una táctica hermenéutica que considera las conexiones tipológicas como la forma principal de comprender el hilo narrativo de la Biblia, incluso por encima de las afirmaciones explícitas de las Escrituras. El Antiguo Testamento se considera un vasto panorama de tipos inferiores que pierden su significado con la llegada de Jesús. La interpretación tipológica conduce a la eliminación del significado de cuestiones como la nación de Israel, la tierra y las bendiciones materiales”.[10]
La tipología imprudente da paso a la alegoría. Las barras del Tabernáculo se consideran representativas del Espíritu Santo y de la seguridad eterna.[11] Los sermones sobre Josué presentan la liberación de Rahab de forma alegórica. La cuerda roja representa la sangre de Cristo y, al igual que Rahab, nosotros encontramos la liberación a través del color escarlata. La verdad de que Jesús es el verdadero Israel se interpreta en el sentido de que la identidad nacional de Israel, la tierra prometida y su futuro se disuelven en una Cristología indefinida.
Este es el punto central. Si la tipología altera la intención del autor o el significado original, o conduce a adoptar interpretaciones novedosas, alegorizaciones o espiritualizaciones, debe rechazarse.
Una característica de la teología del pacto es la incapacidad de aplicar una hermenéutica coherente, literal, gramatical e histórica. Esto se aprecia sobre todo en su tratamiento de la profecía. Hace dos siglos, con gran claridad, J. C. Ryle nos advirtió: “Dejen de lado la vieja idea tradicional de que Jacob, Israel, Judá, Jerusalén y Sión deben referirse siempre a la Iglesia gentil, y de que las predicciones sobre la segunda venida deben interpretarse espiritualmente, mientras que las de la primera venida deben interpretarse literalmente. Sean justos, honestos e imparciales. Si esperan que los judíos interpreten literalmente el capítulo 53 de Isaías, asegúrense de interpretar también literalmente los capítulos 54, 60 y 62”.[12]
El fracaso de la hermenéutica normativa no se limita a la profecía. La tipología suele ser un medio para espiritualizar y alegorizar los textos bíblicos, especialmente los relativos a Israel.[13]
Darrell Bock considera que la tipología espiritualizada es intrínsecamente platónica.[14] Recurrir a la alegoría, la espiritualización o la tipología para eludir la lectura normativa de los textos es un vestigio del catolicismo romano. Aunque los teólogos reformados suelen reprender y desestimar a los dispensacionalistas, es precisamente la hermenéutica dispensacionalista la verdadera heredera de la Sola Scriptura. Los reformadores recuperaron una hermenéutica literal, gramatical e histórica y la aplicaron de forma coherente en sus doctrinas sobre las Escrituras, Cristo y la salvación. Sin embargo, mostraron incoherencias en sus doctrinas sobre la Iglesia y el fin de los tiempos, lo que dio pie a la espiritualización y la alegorización de los textos. El dispensacionalismo llevó la hermenéutica reformada a su plenitud.[15]
Debemos valorar a los reformadores, pero en este momento tenemos que ir más allá de ellos. Ryle reflexionaba: “Los reformadores protestantes no eran perfectos. Me atrevo a decir que en ningún aspecto se equivocaron tanto como en la interpretación de las profecías del Antiguo Testamento”.[16] Además, escribió: “Considero que ni siquiera los mejores hombres son infalibles. Creo que debemos recordar que hay que rechazar las tradiciones protestantes que no se ajustan a la Biblia, al igual que las tradiciones de la Iglesia de Roma”.[17] Nuestro objetivo no es la fidelidad a un sistema, sino a las Escrituras.
Tipología dispensacionalista
Debido a que los conceptos de la tipología son complejos y contradictorios, los intérpretes pueden verse tentados a descartarla por completo.[18] Si nos dejamos llevar por esta frustración, nos privamos de descubrir las profecías por medio de figuras que Dios ha sembrado. Hay que evitar dos errores tipológicos: ignorarlas y obsesionarnos con ellas. Una interpretación coherente y cuidadosa —literal, gramatical e histórica— nos protegerá tanto de la ignorancia tipológica como de los excesos. Una lectura normativa de las Escrituras nos permite reconocerlas.
Roy Zuck advierte: “El hecho de encontrar tipos en el Antiguo Testamento no significa que el estudiante de la Biblia deba buscar significados ocultos o más profundos en el texto. Debe apegarse a los hechos históricos tal y como se registran en el Antiguo Testamento. En otras palabras, el tipo debe surgir de forma natural del texto, y no debe ser algo que el intérprete esté introduciendo en el texto”.[19]
Sinclair Ferguson aboga por una tipología prudente: “Apégate en las indicaciones claras del Nuevo Testamento sobre cómo funciona la tipología…Mi consejo es que controles bien la forma en que aplicas la tipología. Lo mejor es comenzar con la enseñanza clara del Nuevo Testamento, en lugar de empezar a inventar tipos a partir del Antiguo Testamento”.[20]
Al identificar los tipos, la innovación no es una virtud. Dios ha sembrado estas figuras. La tarea del intérprete no es inventarlas, sino descubrirlas. Descubrimos los tipos al leer la Biblia de forma natural, al ver cómo los escritores bíblicos aluden a ellos o los identifican. Además, los tipos cobran relevancia cuando vemos claramente prefigurados a Cristo y su obra expiatoria.
Mediante una lectura atenta, piadosa y normativa de las Escrituras, podemos practicar una tipología bíblica.[21]
Tipología devocional
Toda la Escritura trata sobre Jesucristo. Citando a un pastor galés, Spurgeon dijo a su congregación: “Desde cada texto de la Escritura hay un camino que conduce a la metrópoli de las Escrituras, que es Cristo”.[22] Aunque puede que Spurgeon estaba exagerando,[23] la idea de que Cristo ocupa un lugar central en las Escrituras es cierta.
Lucas relata que Jesús, dirigiéndose a sus discípulos, “…comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras” (Lc 24:27). ¿El resultado? “…se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría las Escrituras?” (Lc 24:32).
La tipología bíblica puede ser una rica expresión de la teología bíblica. La doctrina bíblica es el combustible del afecto devocional. Cuando no se tergiversa, la tipología ilumina la mente y calienta el corazón. Refuerza la unidad de las Escrituras y nos ayuda a saborear a Jesucristo.
“Que sea una norma para nosotros, al leer la Biblia, estudiar los tipos y las ordenanzas de la ley mosaica con atención y en oración. Todos ellos están llenos de Cristo. El altar, el chivo expiatorio, el holocausto diario, el Día de la Expiación…son tantas señales que apuntan al gran sacrificio ofrecido por nuestro Señor en el Calvario. Quienes descuidan el estudio de las ordenanzas judías, considerándolas partes oscuras, aburridas y poco interesantes de la Biblia, solo ponen de manifiesto su propia ignorancia y pierden grandes beneficios. Quienes las examinan teniendo a Cristo como clave de su significado, las encontrarán llenas de la luz del Evangelio y de una verdad reconfortante”. — J. C. Ryle[24]
NOTAS
[1] William Arndt et al., A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature (Chicago, IL: University of Chicago Press, 2000), 1019.
[2] Ibíd., 1020.
[3] Vern S. Poythress, Biblical Typology: How the Old Testament Points to Christ, His Church, and the Consummation (Wheaton, IL: Crossway, 2024), 5.
[4] James M. Hamilton Jr, Typology: Understanding the Bible’s Promise-Shaped Patterns (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2022), 26.
[5] Michael V. P. Barrett, Beginning at Moses: A Guide to Finding Christ in the Old Testament (Grand Rapids, MI: Reformation Heritage Books, 2018), 229-230.
[6] Para un ejemplo esclarecedor sobre este tema, ver esta serie de tres artículos de la facultad de Bob Jones University Seminary, en donde se debate la validez de José como tipo de Cristo: Greg Stiekes, “Seeing Joseph as a Type of Christ”, Ken Casillas, “Joseph Retyped”, and Layton Talbert, “To Type or Not to Type”, disponibles en seminary.bju.edu/theology-in-3d.
[7] Para estudios más exhaustivos sobre los tipos, ver Michell L. Chase, 40 Questions about Typology and Allegory (Grand Rapids, MI: Kregel Academic, 2020), 123-189; y James M. Hamilton Jr., Typology: Understanding the Bible’s Promise-Shaped Patterns (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2022), 33-330.
[8] Ver Roy B. Zuck, Basic Bible Interpretation (Colorado Springs, CO: David C. Cook, 1991), 169-193; J. Dwight Pentecost, Things to Come (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1958), 50-53; Craig A. Blaising y Darrell L. Bock, Progressive Dispensationalism (Grand Rapids, MI: Baker Books, 2000), 52.
[9] Michael J. Vlach, Dispensational Hermeneutics (Cary, NC: Theological Studies Press, 2023), 72.
[10] Ibíd., 74.
[11] C. H. Hinman, Lectures on the Tabernacle in the Wilderness (Palmerston North, New Zealand: Gospel Publishing House, 1897), 90-91.
[12] J. C. Ryle, Are You Ready for the End of Time? Understanding Future Events from Prophetic Passages of the Bible (Fearn, Scotland: Christian Focus Publications, 2001), 144.
[13] Para una excelente crítica del supersesionismo, ver Michael J. Vlach, Has the Church Replaced Israel? A Theological Evaluation (Nashville, TN: B&H Academic, 2010).
[14] Darrell L. Bock, “Progressive Dispensationalism” en Covenantal and Dispensational Theologies, eds. Brent E. Parker y Richard J. Lucas, (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2022), 118.
[15] Ver Andy Woods, “The Protestant Reformation: An Important and Yet Incomplete Hermeneutical Reformation”, y Jeremiah Mutie, “Neither Woodenly-Literal nor Allegorical: The Dispensationalist Legacy of the Reformers’ Doctrine of Sola Scriptura”, en Forged from Reformation: How Dispensationalist Thought Advances the Reformed Legacy, eds. Christopher Cone y James I. Fazio (El Cajon, CA: Southern California Seminary Press, 2017).
[16] Ryle, 46.
[17] Ibíd., 46.
[18] Mark Snoeberger, “Traditional Dispensationalism” en Covenantal and Dispensational Theologies, eds. Brent E. Parker y Richard J. Lucas (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2022), 158-163.
[19] Roy B. Zuck, Basic Bible Interpretation (Colorado Springs, CO: David C. Cook, 1991),172-173.
[20] Sinclair Ferguson, “What Is Typology? How Can We Use It Responsibly in Bible Study?”, Ligonier Ministries, consultado el 6 de enero de 2026, https://learn.ligonier.org/qas/what-is-typology-how-can-we-use-it-responsibly-in-bible-study/.
[21] Para un detalle de los pasos para identificar y aplicar la tipología, ver Barrett, 231-236.
[22] C.H. Spurgeon, “Christ Precious to Believers”, Sermón n.° 242, predicado el 13 de marzo de 1859, en The New Park Street Pulpit (vol. 5), Spurgeon Gems (PDF), consultado el 6 de enero de 2026, https://www.spurgeongems.org/sermon/chs242.pdf.
[23] Un paradigma Cristológico impuesto puede dar lugar a abusos tanto en la hermenéutica como en la homilética. Ver Abner Chou, “A Hermeneutical Evaluation of the Christocentric Hermeneutic”, The Master’s Seminary Journal 27.2 (otoño del 2016), 113-139.
[24] J. C. Ryle, Expository Thoughts on Mark (Edinburgh: The Banner of Truth Trust, 2012), 240-241.
[N. del E.: todos los pasajes bíblicos de este artículo fueron tomados de La Biblia de las Américas (LBLA)]
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Edición: Marzo/Abril 2026.