Una invitación a luchar
Por Dr Dave Deets
Vicepresidente de ministerios de Institute of Blibical Leadershio (IBL). MMin de International Baptist College; MA en Estudios Interculturales de Maranatha Baptist Seminary; DMin de Northland International University.
A primera vista, podríamos pensar que se trata de un título agresivo. Teniendo en cuenta la situación actual de nuestra sociedad, muchos dirían: “No necesitamos más estímulos para luchar”. Sin embargo, no estamos hablando de disturbios sociales, ni de protestas no pacíficas, ni siquiera de enfrentamientos por creencias políticas opuestas. ¡Se trata de unirnos a alguien que ya está librando una intensa batalla espiritual y que está pidiendo refuerzos!

A lo largo de los escritos de Pablo abundan las expresiones que se utilizan para describir a alguien que vive fielmente el Evangelio. Por ejemplo: “por fuera, conflictos” (2 Co 7:5), “Pelea la buena batalla” (1 Ti 6:12), “[luchamos] contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales” (Ef 6:12). Por eso, no es de extrañar que en Colosenses 1:28-29 Pablo diga: “A Él nosotros proclamamos, amonestando a todos los hombres, y enseñando a todos los hombres con toda sabiduría, a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo. Y con este fin también trabajo, esforzándome según su poder que obra poderosamente en mí” (énfasis mío).
Pablo afirma que el objetivo de un seguidor comprometido de Cristo es proclamar a Cristo, amonestando y enseñando a otros para llevarlos a la madurez. En el versículo 29 afirma que esto es por lo que lucha (sunagonizomai). Pablo te exhorta a luchar junto a él. Su énfasis principal en este pasaje se centra en un lugar. Dondequiera que estés, lucha, esfuérzate hasta la agonía, por el Evangelio.
Sin embargo, en Romanos 15:30, Pablo insta a los creyentes a participar en una forma diferente de lucha. Les exhorta a luchar juntos (sunagonizomai) con él. La palabra utilizada en Colosenses 1:29 es la misma que se emplea en Romanos 15:30. La petición de Pablo no consiste en unirse físicamente a otro creyente que lucha por el evangelio, sino que tiene que ver con unirse espiritualmente a otro creyente que lucha por el evangelio. ¿En qué consiste esta lucha en la que Pablo invita a los creyentes a participar? La lucha espiritual es por la evangelización mundial, y la oración es la forma en que luchamos.
Es lógico suponer que muchos creyentes equiparan la oración con la evangelización mundial. También es lógico suponer que, cuando esos creyentes piensan en la oración, piensan en el pasaje de Lucas 10:2, donde Jesús habla de que la cosecha es abundante, pero los obreros son pocos. Por un lado, este es un pasaje perfectamente adecuado para tener en cuenta, ya que se nos instruye a orar para que Dios “envíe obreros a su mies”. Los creyentes no discuten sobre la necesidad de obreros ni de que las personas se involucren en llevar el Evangelio al mundo. Sin embargo, aquellos que se conforman con solo orar para que Dios envíe obreros (alguien que no sean ellos mismos) creen que se les exige hacer muy poco sacrificios personales, si es que se les exige alguno. No lo malinterpretes: orar para que Dios envíe obreros es un mandato bíblico y algo digno de elogio. Sin embargo, lo que Pablo invita a los creyentes a hacer es radicalmente diferente de simplemente orar para que otros “vayan al campo misionero”. Lo que Pablo hace es darle la vuelta al discurso y decir: no oren simplemente para que Dios envíe a otros a participar en la evangelización mundial; ustedes mismos deben involucrarse activamente en orar por la evangelización mundial, y no simplemente involucrarse en ella como quien incursionara en algún pasatiempo, sino comprometerse con ella hasta el punto de luchar por la evangelización mundial no oren simplemente para que Dios envíe a otros a participar en la evangelización mundial; ustedes mismos deben involucrarse activamente en orar por la evangelización mundial, y no simplemente involucrarse en ella como quien incursionara en algún pasatiempo, sino ¡comprometerse con ella hasta el punto de luchar por la evangelización mundial!
A menudo, en la vida de oración de un creyente, la oración por las misiones es así: “Padre, te pedimos que pongas en el corazón de las personas la necesidad del Evangelio en todo el mundo. Padre, te pedimos que ayudes a aquellos a quienes has puesto esa carga a llevar el mensaje hasta los confines de la tierra. ¡Oh, Padre, te pedimos que envíes obreros al campo de la cosecha! ¡Amén!”. El creyente ora para que Dios satisfaga sus necesidades y para que pueda ser fiel. Este creyente termina de orar y continúa con su día sin pensar mucho en las misiones hasta la próxima vez que se ponga a orar. Siente sinceramente que ha hecho su parte en pro de la evangelización mundial. Pero ¿realmente la ha hecho? ¡La inquietud que sientes ante esta pregunta es precisamente lo que Pablo aborda aquí!
La afirmación explícita de Pablo en Romanos 15:30-33 es la siguiente: ¡la oración es tan vital para la obra de la evangelización mundial como la obra misma! Está implorando a los creyentes de toda edad, condición y trasfondo que participen activamente con él en la evangelización mundial. Esto no se consigue necesariamente saliendo de casa y yendo a algún campo misionero en el extranjero, sino más bien conociendo tan bien el ministerio de Pablo que sus cargas, sus angustias y sus luchas se conviertan en las cargas, agonías y luchas de ellos. Pablo está implorando a los creyentes que se involucren tan activamente con él y con su ministerio que “sientan el peso” de lo que Pablo está haciendo. ¡Él quiere que sunagonizomai, que agonicen juntamente con él!
Pablo sugiere tres cosas por las que las personas puede orar: que sea librado de los incrédulos, que su obra agrade a los santos y que pueda ir a Roma para que ellos le den ánimos. Así que llevemos esto a un contexto actual. Quienes se dedican a la evangelización mundial quieren que quienes se han quedado en casa oren por ellos. Pero no simplemente oraciones genéricas como: “Acompaña a los Smith y atiende sus necesidades, y acompaña a los Johnson y atiende sus necesidades”. Quienes están involucrados en la evangelización mundial quieren que ores por ellos de la misma manera que Pablo lo expresa en Romanos 15:30-33. ¿Cómo propone Pablo que los creyentes de hoy participen en la evangelización mundial mediante la oración?
Ora para que sean liberados de los ataques de Satanás
No hace falta mirar muy lejos para constatar el aumento de los ataques que se están produciendo en todo el mundo, no solo contra los cristianos de cada país, sino también contra los propios misioneros. Una rápida revisión a numerosos sitios web de prestigio dedicados a informar sobre el martirio cristiano actual revela que la causa de Cristo está siendo atacada en todo el mundo, e incluso aquí, en Estados Unidos. Cada día, quienes están involucrados en la evangelización mundial enfrentan ataques sociales, económicos, espirituales e incluso físicos. El clamor de su corazón no es que simplemente ores para que estén bien, sino que permanezcas en oración por ellos y por su ministerio, para que conozcas las aguas turbulentas a las que muchos de ellos se enfrentan al llevar el evangelio a una cultura cada vez más hostil. Quieren que sientas junto con ellos el peso de su lucha diaria por permanecer fieles en medio de un mundo que los ataca a ellos y a sus familias.
Entonces ¿cómo podemos acompañarlos a ellos y a su ministerio para poder luchar eficazmente en oración por ellos? 1) Lee fielmente sus actualizaciones. 2) Comunícate con frecuencia para hacerles saber que estás orando por ellos y pídeles que te cuenten con detalle lo que está sucediendo en sus vidas y en su ministerio, y acerca de las cargas que llevan. 3) Si es posible, visita la zona donde desarrollan su ministerio y dedica tiempo a participar con ellos en su vida y ministerio. 4) Ora por su familia extendida y, si es posible, envíales una nota para hacerles saber que estás orando por ellos y por sus seres queridos. 5) Envíales por mensaje de texto pasajes de las Escrituras con los que estás orando en su favor. ¡Utilizar las Escrituras para respaldar tu oración es una herramienta muy poderosa! Las personas por las que más oro son aquellas que me han permitido ministrar junto a ellas, hombro a hombro, y me han permitido escucharlas y ver las cargas y las luchas diarias de sus vidas.
Ora para que glorifiquen a Dios
El objetivo y el propósito de todos los creyentes es la gloria de Dios. Sin duda, surgen varios obstáculos que dificultan que los creyentes actúen para la gloria de Dios. Obstáculos como el orgullo, los miedos, las tentaciones, la ansiedad y otros más están siempre presentes en la vida del creyente. Sin embargo, nosotros, como creyentes, contamos con el Espíritu Santo. Los creyentes necesitan depender completamente del Espíritu Santo para que los ayude mientras buscan glorificar a Dios en sus vidas.
Cuando se trata de orar por quienes están involucrados en la evangelización mundial, en cuanto a pedir que glorifiquen a Dios, debemos orar por varias cosas: 1) Ora para que conozcan a Dios tal y como Él es. 2) Ora para que busquen únicamente Su aprobación. 3) Ora para que no se distraigan con las promesas vacías de construir sus propios imperios. 4) Ora para que permanezcan fieles, aunque su “índice de aprobación” sea bajo. 5) Ora para que el Espíritu de Dios los capacite, les dé denuedo y los anime mientras sirven. Nunca debemos subestimar la necesidad de glorificar a Dios en todo lo que hacemos y decimos, especialmente en el caso de quienes están involucrados en la evangelización mundial.
Ora para que sean reconfortados
En Romanos 15:32, Pablo menciona a los cristianos de Roma que desea acudir a ellos con gozo y que desea ser reconfortado con su compañía. Estos dos elementos son fundamentales en el proceso de recuperación de quienes participan en la evangelización mundial. Si faltara cualquiera de ellos, la posibilidad de recibir ánimo podría verse obstaculizada.
Primero, la oración debe incluir pedir que, cuando el misionero venga a pasar tiempo con quienes han estado luchando junto a él mediante la oración, venga con gozo. Se ha dicho que uno puede saber lo que realmente piensa de una persona cuando ha trabajado toda la semana y está cansado, y su esposa le dice: “Los Smith nos han invitado a su casa”. El primer pensamiento que te viene a la mente revela lo que realmente sientes. ¿Te “animas” ante esa invitación porque sabes que los Smith te reconfortarán? La oración de quienes luchan junto a aquellos que están directamente involucrados en la evangelización mundial debe ser que, cuando nos veamos, haya gozo porque nos reconfortamos mutuamente.
El segundo componente que menciona Pablo es que desea ser reconfortado en compañía de ellos. En mis muchos viajes a África, a menudo les preguntamos a aquellos a quienes ministramos: “¿Preferirían que nuestro equipo fuera a visitarlos y ministrara con ustedes, o preferirían que les enviáramos los miles de dólares que cuesta ir a visitarlos?”. La respuesta siempre, sin excepción, es esta: “¡El dinero no puede hablarnos!”. La realidad es que somos seres sociales. Sí, las finanzas y los bienes materiales son importantes, pero absolutamente nada puede sustituir la reconfortante compañía de un compañero de labor en la causa de la evangelización mundial.
¿Qué principios debemos tener en cuenta al procurar reconfortarnos unos a otros? 1) Se intencional al planificar momentos para estar juntos. 2) No te preocupes por el entorno (la casa no tiene por qué estar impecable); disfruta de los momentos que tienen juntos. 3) Nunca subestimes el impacto que pueden tener incluso unos pocos minutos juntos. 4) No se trata del contenido de la conversación. El simple hecho de estar juntos, aunque sea en silencio, puede ser reconfortante. 5) Es reconfortante poder retomar la relación justo donde la dejaron, sin tener que preocuparse por mantener una interacción constante.
El creyente que está verdaderamente interesado en participar en la oración por la evangelización mundial sentirá el peso de los ataques de Satanás, sentirá el peso de lo que significa glorificar a Dios y sentirá el peso de la necesidad de ser reconfortado. Cuando los creyentes viven en esta realidad, la causa de la oración y la de la evangelización mundial se unirán para el honor y la gloria de Cristo.
Todo esto queda reflejado en la afirmación de uno de los líderes fundadores de la YMCA, John R. Mott, cuando dijo: “La historia de las misiones es una historia de oración. Todo lo que es vital para el éxito de la evangelización del mundo depende de la oración. Es posible que la persona más desconocida de una iglesia, si tiene el corazón bien dispuesto hacia Dios, ejerza tanto poder para la evangelización del mundo como aquellos que ocupan los puestos más destacados”. Que el Señor nos ayude al responder a la invitación de luchar junto a nuestros hermanos en la oración mientras ellos salen a todo el mundo con el evangelio de Cristo.
NOTAS
[N. del E.: todos los pasajes bíblicos de este artículo fueron tomados de La Biblia de las Américas (LBLA)]
Copyright VOICE Magazine, utilizado con autorización.
Edición: Enero/Febrero 2021.