El propósito de este artículo es abordar un aspecto particular de este tema evaluando los conceptos de Ipsissima Verba (IVA) e Ipsissima Vox (IVO), expresiones latinas que significan respectivamente “las mismas palabras” y “la misma voz”.
Autoridad
La Palabra de Dios declara su propia inerrancia. Lo afirma con declaraciones directas de pasajes del Antiguo Testamento y declaraciones de Jesús en los Evangelios y con la autoridad apostólica de las Epístolas.
El ataque contra Dios no cesará hasta que Él le ponga fin en Su propio tiempo. Mientras tanto, Él ha encargado a Su iglesia que maneje correctamente Su palabra (2 Ti. 2:15).
Desde el principio, la táctica principal del enemigo ha sido la misma: “¿Conque Dios os ha dicho…?” (Gn. 3:1). Si consigue que la humanidad dude o rechace la Palabra de Dios, el resto se desenreda a partir de ahí.
Nuestro compromiso con la Biblia debe basarse en el compromiso último de que este libro que predicamos es la Palabra de Dios y no la de los hombres. De esta verdad derivamos toda nuestra autoridad para proclamar los asuntos de vida y muerte a la Iglesia y al mundo (2 Co. 2:16).


